Sucesos, Vida de Fe y Cristianismo en Honduras

domingo, 28 de febrero de 2010


A la defensa de Avatar

Dr. Edwin Francisco Herrera Paz

Hace algunos días que quiero escribir algo sobre la última gran maravilla y éxito de taquilla de Hollywood: Avatar. El vocablo Avatar proviene de la religión hindú. Vishnú, el dios principal de la trinidad hindú, se presentaba a la tierra en forma de encarnaciones llamadas Avatar. El vocablo fue tomado por los creadores de mundos virtuales, en los cuales el Avatar es una representación del jugador en la computadora fabricado al gusto del jugador. En la película, Avatar es una representación de un humano en forma de gigante azul, habitante de Pandora. Aunque físicamente el Avatar tiene una identidad propia, su mente y conciencia es la del humano que lo controla.

Las críticas negativas que ha recibido la película no son pocas. Solo mencionare algunas, y actuaré como abogado defensor intentando refutarlas (que los abogados me disculpen si cometo algún error de procedimiento). También expondré algunas características interesantes de la película y un tema para una segunda parte.

Crítica: La película es “un guiño hacia las pseudo-doctrinas que han hecho de la ecología la religión del milenio”. Esta aseveración proviene de Radio Vaticano, y desde luego, tiene un trasfondo político, social y religioso. El vaticano relaciona toda defensa al ecosistema con grupos socialistas antireligiosos, quienes a la vez defienden el aborto como método de control de la natalidad. En mi opinión no todos los grupos ecologistas son pro aborto, socialistas o antirreligiosos, y además pienso que cada uno de los habitantes del mundo debe desarrollar conciencia del peligro que representan asuntos como las excesivas emisiones de CO2, el cambio climático y la sobrepoblación del mundo. Más aun, las Sagradas Escrituras (en Mateo 25: 14-30) nos mandan a ser buenos administradores de los recursos que nuestro Señor nos ha dado.

Por otro lado, la película de James Cameron no hace culto a la ecología. La película simplemente describe un mundo con un sistema ecológico particular con relaciones muy estrechas entre las especies, unificado por medio de un sistema nervioso y una especie de “cerebro” de naturaleza vegetal. El hecho interesante es el cuidado que prodigan los gigantes azules a su entorno, lo que conduce a un equilibrio estable del sistema.

Crítica: Es una superficial parábola anti imperialista y antimilitarista que no tiene verdaderas emociones, emociones humanas. Esta crítica también procede del Vaticano, y en este punto concuerdo, ya que la película es una réplica del proceso de colonización de Norteamérica en el que las poblaciones indoamericanas autóctonas fueron erradicadas casi por completo. Si vemos la otra cara de la moneda el tema del imperialismo, del abuso del más fuerte sobre el más débil, siempre es un tema actual. A pesar del desarrollo moderno de la humanidad la conducta imperialista se continúa registrando, y para muestra un botón: solo revise el tema de las Malvinas y la expectativa de explotación de los pozos petroleros por parte del Reino Unido. Si la guerra de las Malvinas, la colonización de Norteamérica, la conquista y colonización de la Américas con su proceso de “humanización” indígena, el imperialismo expansionista de la Francia de Napoleón, de Gran Bretaña, de Adolfo Hitler, y de la antigua Unión Soviética (entre otros) no tiene verdaderas emociones humanas, me pregunto qué las tiene.

Crítica: El concepto de que un mundo es como un hiper organismo ya fue planteado hace muchos años. Eso es cierto. Por ejemplo, la hipótesis de Gaia argumenta que la biosfera terrestre se comporta como un hiperoganismo autorregulado. Sin embargo, la película presenta un elemento nuevo: el surgimiento de un cerebro unificador. Sorprendentemente, la biosfera de nuestro planeta como un todo ya presenta lo que parece ser un cerebro rudimentario: la raza humana y su tecnología de las comunicaciones. Le ofrezco una breve explicación sobre este punto, pero si el tema de los sistemas biológicos le aburre o no le interesa a usted, puede saltarse los dos siguientes párrafos.

El desarrollo filogenético (evolutivo) de los cerebros en los organismos multicelulares ha seguido un orden. Los organismos más simples, como las bacterias que forman parte de colonias llamadas biofilms y los organismos multicelulares sencillos, se comunican a base de señales químicas. A medida que avanzamos en complejidad en el mundo animal, vemos como algunas células se especializan en la transmisión de impulsos eléctricos, las que forman redes o sincitios que representan sistemas nerviosos rudimentarios. Los sistemas nerviosos determinan la aparición de un tipo de comunicación más rápido y eficiente entre las diferentes partes del organismo, y entre el organismo y su entorno, lo que permite un crecimiento evolutivo subsecuente del organismo. Ascendiendo en la escala de complejidad, vemos como los sistemas nerviosos van formando redes cada vez mas especializadas, con una unidad de proceso centralizada llamada cerebro.

Pues bien, en las poblaciones humanas ha pasado exactamente lo mismo, lo que no es de extrañar si analizamos las comunicaciones dentro del marco de la teoría de los sistemas complejos vivos (de mi invención), que promueve el hecho de que todos los fenómenos son comunes en los diferentes niveles u órdenes de complejidad, particularmente el desarrollo de los fenómenos de cooperación, especialización e interdependencia que podrían ser explicados a partir de principios económicos. Dentro de este contexto los primeros humanos se comunicaban por medio de señales corporales y sonidos. En ese entonces, las comunidades consistían en unas cuantas decenas o cientos de individuos. Las comunicaciones más elaboradas, como los mensajes de humo y la escritura, han permitido un crecimiento de las poblaciones. Sin embargo, el verdadero salto hacia el hiperorganismo cerebrado comienza con las tecnologías de la información basadas en impulsos eléctricos, como el telégrafo, el teléfono y el internet, cuyo desarrollo es responsable en parte por el fenómeno de urbanización global registrado durante el siglo pasado y que aun sigue. Aunque debo decir que el “sistema nervioso” planetario terrestre es aun rudimentario, en forma de red o sincitio, y la formación de un verdadero cerebro se encuentra en algún punto del futuro no muy distante. Pero dicha formación será progresiva y casi imperceptible.

Después de esta breve explicación, entendemos el punto del cerebro planetario constituido por el bosque en la película. El cerebro le permite flexibilidad, desarrollo y un hilo conductor. Aunque a decir verdad, pienso que la película se queda corta al limitar las capacidades de este cerebro. Un verdadero cerebro planetario controlaría un amplio rango de parámetros que van desde el control climático hasta estrategias defensivas contra elementos invasores del planeta.

Ahora, déjeme especular un poco sobre algunos puntos de la película. A la persona observadora le parecerá intrigante el hecho de que los gigantes azules se parezcan tanto a los humanos, ya que la probabilidad de encontrar una forma de vida similar a la de la tierra, con una cultura inteligente y tecnológica muy parecida a la humana y que además hace el amor de manera idéntica a nosotros, es nula. Por lo tanto, y siguiendo la lógica de la película, el ser humano debió desarrollar la tecnología para poblar otros mundos enviando a ellos humanos, otro tipo de mamíferos o tal vez quimeras (mezclas genéticas entre humanos y otras especies). A este respecto los gigantes azules parecen ser “gatumanos” o “tigrumanos”, adaptados a la atmosfera de Pandora. Para esto, las especies llevadas a Pandora por los humanos debieron pasar por un proceso de adaptación rápida por métodos artificiales, como la manipulación genética y la aceleración de los ciclos vitales.

Desde luego que estas son conjeturas, pero la película de manera intencionada deja una gran cantidad de preguntas sin contestar, lo que la hace una candidata ideal para una saga. ¿Por qué y cuando decidieron los humanos poblar de vida a Pandora? Y luego, ¿Por qué fue abandonada por tanto tiempo para después ser reconquistada? De allí es inmediato el tema para la segunda parte: el surgimiento de la raza azul y el poblamiento de Pandora. Es genial. Por algo ganan tantos millones con sus películas. Saludos.

sábado, 27 de febrero de 2010


La realidad de los mundos virtuales

¿Podría ser la realidad un programa recursivo de mundos virtuales?



Dr. Edwin Francisco Herrera Paz.

La relativamente nueva ciencia de la informática ha venido a acuñar algunos términos en nuestro vocabulario, o le ha asignado nuevas acepciones a términos existentes, siendo uno de ellos el de “virtual”. Este término denota un objeto construido con lenguaje de programación, es decir, con ceros y unos, y se utiliza generalmente para contrastar los mundos originados por sistemas informáticos de aquellos pertenecientes a la realidad. Pero entonces vale la pena reflexionar: ¿Qué tan reales son los mundos virtuales? o recíprocamente, ¿Qué tan virtual es el mundo real?


Para comenzar, analicemos la realidad de “nuestra realidad”. Los seres humanos percibimos el mundo desde nuestra perspectiva y según nuestra naturaleza de ente animal. Nuestros instrumentos y capacidad de abstracción nos han permitido percibir características de la realidad más allá de nuestro pequeño ámbito espacio temporal, que desde luego, establece un radio de acción muy corto. Es así como nos hemos enterado que en un nivel muy pequeño la materia está hecha de pequeñas cosas llamadas partículas subatómicas, como quarks, fotones, neutrinos, etc.


Pues bien, la filosofía tradicional asentada en nuestro limitado mundo ha impuesto axiomas de pensamiento basados en el sentido común, como por ejemplo, “un cuerpo no puede estar en dos sitios a la vez”, o “un mismo espacio no puede ser ocupado por dos cuerpos”, o “una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo”. Sin embargo la física moderna ha demostrado todo lo contrario. En el universo a gran escala -en donde domina la física relativística- y a pequeña escala –donde predominan los efectos cuánticos- las cosas y sucesos pierden sentido y lógica desde nuestra perspectiva habitual.


¿Le daría usted a la luz una categoría de realidad? Pues claro que sí. Nadie en su sano juicio diría que la luz es irreal. La luz está compuesta de partículas llamadas fotones. Lo curioso es que estas partículas tienen masa cero, es decir, no tienen masa en absoluto. ¿Cómo concebimos un objeto sin masa? Si no hay masa, no hay objeto, punto. Pero los fotones son reales; es decir, son y no son a la vez.


Bueno, dejemos los fotones y digamos que son seres extraños de los que no queremos saber nada. Hablemos mejor de partículas que sí existen, como los electrones. Se sabe que todas las partículas subatómicas tienen una existencia dual. Es decir, son partículas y también son ondas, lo cual es inconcebible en nuestra escala espaciotemporal. Pero lo más llamativo es que un electrón ¡se encuentra en muchas partes al mismo tiempo! Esto ha sido demostrado y se ha denominado “incertidumbre cuántica”. Es como si usted, en el mundo cotidiano, simultáneamente se encontrara de picnic en la playa con su familia, en su oficina trabajando, y también dejando a su hijo en la escuela, todo al mismo tiempo. No he de negar que les tengo un poco de envidia a los electrones. ¿Le daría usted a una partícula así la categoría de real?


¿Y qué decir de las singularidades? Una singularidad es un punto del espacio tiempo en donde el universo pierde sus leyes como las conocemos, y el mejor ejemplo es un agujero negro. Un hoyo negro se forma cuando una estrella muy grande pierde energía para poder contrarrestar su propia gravedad. El resultado es que la estrella comienza a colapsar hasta desaparecer en un punto infinitamente pequeño, y solo queda la gravedad. Entonces, todas las partículas de la estrella (que son muchas) se encuentran simultáneamente en el mismo punto. ¿Le daría usted a un agujero negro la categoría de real? Desde luego que los agujeros negros son reales, y hay pruebas de ello, pues al menos queda el intenso campo gravitacional que se puede medir.


Lo que yo pienso al respecto de las rarezas que he mencionado es que es posible que lo que llamamos mundo real, construido de electrones y otras partículas, no sea más que una representación o proyección virtual de una realidad global mucho más compleja a la que nuestra naturaleza física le es imposible acceder de manera inmediata.


Avancemos en las escalas de tamaño y aproximémonos a nuestro mundo cotidiano. Los organismos biológicos –de los que nosotros formamos parte- comparten una serie de características que los definen. Particularmente, diferentes parámetros de comportamiento de los individuos pertenecientes a una población biológica se pueden medir objetivamente. Lo que se observa es que un comportamiento o característica determinada sigue una distribución poblacional que se acerca a la curva de distribución normal, con una media que corresponde a la conducta más apropiada para un medioambiente determinado. Esta curva estará condicionada por la genética del individuo moldeada a través de cientos, miles y millones de años de evolución y adaptación. Ahora bien, ¿sabe un animal determinado que su conducta obedece a su posición dentro de una curva de distribución normal? De ninguna manera. El animal responde a su naturaleza y es completamente ignorante de las fuerzas que lo impelen a actuar, lo que hace de los organismos biológicos verdaderos autómatas.


Desde el punto de vista expuesto, los organismos biológicos son entidades que filtran la realidad atreves de sus sentidos y sistemas nerviosos de integración para que esta pueda ser utilizada operativamente. Es decir, el animal percibe una fracción virtual (realidad procesada y transformada por el sistema nervioso) de la verdadera realidad.


Por eso quiero en esta ocasión reivindicar a los mundos virtuales, que pueden ser tan reales como los mundos reales. Tienen estructura y complejidad, y son prolongaciones de las construcciones llamadas “cerebros humanos” que han sido sujetos a la evolución; y si usted considera que los ceros y los unos no son entidades reales, piense en los agujeros negros, los electrones y la luz. Además, los ceros y los unos tienen su correspondencia en nuestro mundo físico común y corriente, ya sea en forma de impulsos eléctricos o en forma de polarización magnética de partículas férricas, lo que podría constituir un medio que sirviera de soporte para un tipo de “vida informática” al igual que la química del carbono es el soporte físico para los organismos biológicos.


El concepto que planteo va un poco más allá de la inteligencia artificial. Si una entidad virtual tuviera una estructura con la suficiente complejidad, especialización de sus elementos, finos sistemas de autorregulación que le proporcionaran un medio interno estable (una especie de homeostasis), y una manera de perpetuarse y evolucionar adaptándose al entorno cambiante, bien merecería que la incluyéramos dentro de la categoría de ser vivo por derecho propio, tal vez tan vivo como usted o como yo; o tal vez al menos tan vivo como su suegra.


Un mundo virtual hipotético


Imaginemos un mundo virtual de los que se encuentran en la red, como Second Life, por ejemplo. En estos mundos, usted escoge un personaje con las características que usted desee para que tome su lugar. A este personaje se le denomina un ‘’Avatar’’, evocando a las reencarnaciones terrestres de una de las tres figuras deístas más importantes del Hinduismo: Vishnú.


Bien, ahora quitemos del mundo virtual todo vestigio de imágenes preconcebidas como los Avatars, y programémoslo para que en él se verifiquen las constantes y las leyes físicas básicas, como la carga del electrón, la constante gravitacional, la constante de Plank, las leyes del movimiento, etc. Introduzcamos los elementos de la tabla periódica. Programemos el mundo para que su comportamiento obedezca a todas estas leyes y pongamos algunas moléculas básicas que se comporten de manera similar a los compuestos derivados del carbono, como pequeños ARN (cadenas de ribonucleotidos dispuestos en diferentes secuencias de cuatro letras) y aminoácidos. Construyamos un algoritmo evolutivo en el que las moléculas respondan a las leyes físicas del mundo virtual para formar nuevas moléculas, y aceleremos la velocidad de las reacciones, digamos, un millón de veces las reacciones del mundo real.


Luego, distribuyamos el Mundo Virtual recién confeccionado en la red (o World Wide Web, para más caché). El mundo ha sido programado para que cualquier usuario obtenga una instancia en su pantalla de computadora a la que puede acceder cuando quiera, pero con la que no puede interactuar excepto de manera muy limitada. El usuario puede variar mínima e imperceptiblemente la posición o trayectoria de algunas partículas con el objeto de dirigir la evolución del mundo virtual hacia configuraciones que le parezcan más convenientes, o únicamente para introducir una mayor aleatoriedad en el proceso. Dicha “invasión” al devenir normal del mundo virtual se verá reflejada en un resultado concreto algún tiempo después de efectuada. Ahora, todos a jugar. El propósito del juego es crear vida inteligente, capaz de preguntarse y responder incógnitas sobre su propia naturaleza.


Para comenzar, los usuarios verán durante algunos meses como los ARN se replican con dificultad, originando moléculas complementarias a ellas, y como consecuencia un tipo de reproducción primitiva extremadamente lenta. Los errores son muchos, originándose una gran variedad de moléculas de diferentes tamaños y secuencias. Los aminoácidos, por su cuenta, se unen formando pequeñas cadenas de polipéptidos, también en muchas secuencias inestables que se destruyen rápidamente. La interacción entre las moléculas es intensa y aleatoria y de pronto, después de un año de juego, entre la aleatoriedad natural y la introducida por los jugadores surge algo: una secuencia de ARN específica forma una configuración que se complementa con una secuencia de aminoácidos específica. Ambas se atraen. EL ARN estabiliza la cadena de aminoácidos y a su vez, la cadena de aminoácidos facilita la replicación del ARN haciendo copias de si mismo más fiel y rápidamente que el resto de la población de moléculas. Esta configuración se replicará más rápido que las demás y permanecerá más tiempo. Ha surgido el primer factor determinante de la vida; el verdadero germen de los sistemas vivos: la cooperación entre los elementos.


La estabilidad del sistema dual ARN/cadena polipeptídica aunada a los errores aleatorios facilitara la evolución primitiva y el desarrollo del segundo factor determinante de la vida: la especialización de los elementos en tareas específicas. Las moléculas con errores en la copia que mejoren la estabilidad de la molécula o el proceso de copiado, sobrevivirán. A partir de este primer paso de cooperación los eventos se aceleran un poco. Pronto surge una gran cantidad de moléculas hibridas capaces de autoreplicarse y difundirse por la población. Algunas podrán incluso ejecutar algunas funciones como movilización y reclutamiento de otras moléculas. Nos encontramos en el mundo de la vida molecular. Cada molécula compleja es un individuo, con identidad propia, perteneciente a una comunidad molecular.


Un día, después de algunos meses, dos individuos moleculares se encuentran y descubren que se complementan, que uno de los individuos es muy bueno movilizándose y el otro muy bueno replicándose y reclutando otras moléculas. Particularmente, recluta un tipo de acido nucleíco menos versátil pero más estable que los ARN. Surge algo similar al ADN, y con esto el segundo nivel de complejidad de la vida: el de los motores moleculares complejos, diferentes unidades moleculares formando motores multifacéticos. De aquí en adelante, el desarrollo de complejidad será acelerado.


Durante los siguientes meses, el desarrollo de complejidad aumenta en varios órdenes. El mundo dominado por motores moleculares dio paso al mundo dominado por estructuras construidas por muchos motores especializados, algo similar a las células. A estas alturas los jugadores han entendido que los cambios de dirección de moléculas introducidos en el mundo por ellos mismos, facilitaran el desarrollo de complejidad solo si estos cambios mejoran la interacción de los elementos. La complementariedad favorece la especialización, la cual favorece el crecimiento hacia complejidad.


Los usuarios del mundo virtual están alegres. Después de varios años de juego, por fin han surgido seres virtuales con una inteligencia similar a la de los humanos. No se parecen en nada a los seres humanos de carne y hueso, pero la complejidad y evolución de los seres virtuales por fin ha determinado la emergencia de una estructura, en algunos individuos, que se asemeja en su forma de operar a los neocortex humanos. Los seres virtuales inteligentes no conocen nada de la existencia de sus creadores y de los jugadores, y el concepto de sí mismos y de su mundo es diferente al concepto que los usuarios humanos tienen de ellos. Su mundo es coherente, sujeto a ciertas leyes y para ellos es tan real como podría serlo. Han podido dilucidar un mecanismo evolutivo. Han entendido su naturaleza básica, compuesta de estructuras moleculares tridimensionales. Perciben la existencia de su mundo en tres dimensiones. Algunos incluso intuyen que hay algo o alguien más detrás de todo eso. Que no es posible su existencia solo “porque si”.


Aunque los usuarios humanos pueden intervenir desviando ligeramente las trayectorias o posiciones de algunas partículas, los seres virtuales no lo pueden saber ya que el código con el que se escribieron los programas originales no permite el acceso de los seres a este conocimiento, algo similar a la “incertidumbre cuántica” de nuestro universo real. Los usuarios humanos han seguido la pista del desarrollo de las comunicaciones entre los seres virtuales y conocen el muy bien elaborado lenguaje simbólico que estos utilizan. Desde el punto de vista de los usuarios humanos, los seres virtuales realmente existen en el mundo virtual. Tienen voluntad, pensamiento y hasta una especie de libre albedrio, pero su realidad solo se ve reflejada en instancias bidimencionales que corresponden a la pantalla de cada computador.


A pesar de esto su existencia no se limita a la pantalla. Los seres viven en la red, en muchas computadoras al mismo tiempo, en muchas instancias, en todos lados y a la vez en ninguno. Su verdadera naturaleza no es molecular sino asentada en impulsos eléctricos en los innumerables circuitos de la red, y desde un punto de vista básico están construidos con un código sencillo de ceros y unos, procesados por un conjunto sencillo de conmutadores, cuyo funcionamiento está condicionado a un conjunto sencillo de operaciones lógicas. Pero todos esos detalles están ocultos para el ser virtual, o en otras palabras y según su punto de vista, el asunto sobre su propia existencia es, bueno, epistemológico.

domingo, 31 de enero de 2010


Hacia una verdadera teoría de la evolución






Dr. Edwin-Francisco Herrera Paz
      
         La teoría de la evolución fue postulada por el naturalista Británico Charles Darwin hace alrededor de siglo y medio. Aunque dicha teoría es esencialmente correcta en sus postulados, hay un pequeño detalle que, a mi parecer, se encuentra equivocado: el nombre. A ver me explico.
         La teoría dice, fundamentalmente, que en una población de individuos vivos siempre habrá un rango de variación en los diferentes caracteres. Las presiones ambientales entonces actuaran sobre la población escogiendo a los más aptos, merced de lo cual se dará una competencia en el seno de dicha población. El resultado de la competencia será una mayor probabilidad de supervivencia para los más aptos, que a su vez heredarán sus caracteres de aptitud a la siguiente generación. El resultado conduce a una mayor adaptación de la especie a su medioambiente, la diferenciación de las poblaciones, y finalmente a la especiación. A esta presión natural que conduce al cambio gradual de las especies se le denomina “selección natural”.
         Hasta aquí no hay ningún problema. La teoría de Darwin debió haberse llamado entonces “teoría de la selección natural” a secas, y no “teoría de la evolución por selección natural” (que es también el nombre de la obra en donde se postula dicha teoría) y les diré por qué. La evolución implica un cambio que siempre será en la dirección de mayor complejidad en los diferentes ambientes y niveles que conforman la vida. Esto lo podemos ver a diario. Las ciudades crecen en tamaño y complejidad; los individuos se han vuelto paulatinamente más complejos evolucionando desde organismos unicelulares hasta entes multicelulares en los que las células, los órganos y los sistemas se desarrollan y viven en ambientes de complejas interrelaciones e interdependencias. La dirección de la vida es siempre hacia una mayor complejidad. Intuitivamente entonces, identificamos la evolución con el progreso y con el aumento en complejidad, y no al contrario.
         Pero la obra de Darwin explica muy bien el por qué una especie cambia en el tiempo, pero falla completamente en postular un mecanismo por el cual la especie evoluciona, es decir, se vuelve más compleja, ya que el cambio y la adaptación no necesariamente lleva implícito el aumento de complejidad. Aunque a nosotros nos parezca obvio que un organismo más complejo estará mejor adaptado a su ambiente y será más competitivo, ya que la dirección de la vida es siempre en ese sentido, Darwin no ofrece explicaciones para este fenómeno en sus obras, por lo que su teoría falla en llamarse de la “evolución”.
         Tal vez encontremos las respuestas de la evolución (es decir, el aumento en complejidad de los sistemas vivos) en las ciencias económicas más que en las biológicas. Para comenzar consideremos que la vida se compone de sistemas en múltiples niveles, pero cada nivel sigue las mismas reglas económicas generales que los demás. Por ejemplo, una célula, uno de los niveles más básicos, está formado por una comunidad de organelas que constituyen eficientes motores moleculares, cada una especializada en una labor particular. La comunidad de organelas entonces forman un conjunto llamado célula. Del mismo modo, una empresa puede estar formada por múltiples módulos de producción, cada uno especializado en un proceso en particular, pero el conjunto de todos estos módulos se llama entonces “la empresa X”. Un ejemplo, a otro nivel. Un conjunto o comunidad de órganos, especializados cada uno en su función, se llaman colectivamente “el individuo X”. Tanto la célula como el individuo y la empresa deben exhibir un conjunto de reglas económicas comunes que hayan conducido hacia ese estado particular de complejidad. De hecho, las tres entidades mencionadas corresponden a sistemas vivos pero a niveles de complejidad diferentes.
         El punto básico de una teoría económica unificada de los sistemas vivos (una verdadera teoría de la evolución) es que esta debe ser válida en cada uno de los niveles de complejidad. Debe además demostrar que las configuraciones más complejas son, efectivamente, más competitivas que las más simples y que por ende tenderán a sobrevivir y a propagarse. Sorpresivamente una teoría así otorgaría igual peso a la competencia entre individuos que a la cooperación. De hecho, es imposible la evolución sin la cooperación entre los elementos. La cooperación conduce hacia la especialización y la interdependencia. La competencia entonces estará orientada principalmente a la creación de módulos de mayor cooperación que serán más eficientes que los módulos simples, y por ende sobrevivirán.
           La interpretación de la teoría de Darwin, como todo cuerpo teórico, fue históricamente determinada por el entorno y las experiencias de la sociedad que la acogía como válida. Es así como en Rusia, país con ambientes gélidos e inhóspitos en los que la colaboración es esencial para la supervivencia, la cooperación se constituyó como la piedra angular de la sociedad. Tal interpretación (que más que interpretación fue un supuesto rechazo a los postulados de Darwin sobre la competencia como la base de la evolución) tuvo un profundo impacto en la política de la época, lo que devino en los ideales socialistas bolcheviques. En cambio en la Europa occidental, cuna de la revolución industrial, prevaleció la idea de la supervivencia del más fuerte por lo que la competencia se proclamó como la piedra angular del capitalismo occidental. Esto resultó en la escalada progresiva de competencia entre empresas y productos que, innegablemente, han aumentado la calidad de vida en la actualidad, pero también ha resultado en la implementación de doctrinas erradas desde el punto de vista ético como la eugenesia aplicada a las poblaciones humanas.
            Vale decir que la interpretación occidental de la teoría de Darwin implica la “supervivencia del más fuerte”. Sin embargo, la teoría original proclama la supervivencia del “más apto”, que no es necesariamente el más fuerte, y realizando una síntesis de ambas visiones anteriormente mencionadas, y adaptando ambas a una nueva visión de la evolución de los sistemas vivos, se hace natural y lógico que como regla general la supervivencia del más apto correspondería primordialmente a aquellos elementos que acojan con beneplácito la cooperación, llámense estos elementos células, individuos, empresas o gobiernos. Saludos.

Para una mejor comprensión del impacto sociopolítico de las ideas de Darwin en Rusia, China y occidente, sugiero consultar la siguiente bibliografía: Nature 461, 1173-1174 (29 Octubre de 2009), y la serie de ensayos que ésta refiere. 





jueves, 28 de enero de 2010


El Genio dentro de Google


No, no es de Larry Page, Sergei Brin o Eric Schmidt -los genios corporativos de Google- que quiero hablarles. En la página de mis blogs, en las vitrinas, tengo un contador de visitas de una compañía denominada “Histats”. Al entrar a la página de la compañía, puedo rastrear la nacionalidad de los visitantes de mis blogs, la dirección IP, la página de referencia y la consulta hecha a un motor de búsqueda, si este es el caso. Muchos de los visitantes son personas que buscan en Google, y el link al blog es uno de los primeros que aparece, y por lo tanto lo abren. Esto me ha permitido conocer las palabras que los usuarios utilizan para realizar la búsqueda en Google.

Algunas veces he quedado sorprendido de las consultas hechas a Google por los usuarios. Desde luego, Google utiliza un algoritmo denominado “motor de búsqueda”, que busca en la base de datos las palabras clave. Sin embargo algunos usuarios creen que Google es una especie de genio, o tal vez un oráculo, por lo que le hacen toda suerte de preguntas complicadas esperando una respuesta mágica del buscador. Hace poco me puse a revisar y a contestar algunas de estas preguntas, esperando que alguno de los usuarios abra alguna vez de nuevo mi blog y entonces sepa la respuesta. A continuación, enumero algunas de las preguntas, la nacionalidad del usuario, y luego intento dar una respuesta adecuada.

Pregunta 1, Guatemala: “¿Menstruaba Eva antes de pecar?” Supongo que Eva la de Adán y no Eva Longoria, la modelo. Bien, es una pregunta complicada, ya que no hay datos históricos y el libro de Génesis no hace referencia explícita sobre el ciclo reproductivo de Eva. Sin embargo, pienso que la respuesta es un “no” rotundo. Mi opinión está basada en un factor teológico y en otro económico. Desde el punto de vista teológico, Eva fue inventada por el Señor para hacerle compañía a Adán, y además para prodigarle todo tipo de placeres. Adán en el Edén aun no conocía nada de los castigos divinos, y la menstruación es obviamente un castigo para el hombre. Esto, por los cambios de carácter que experimentan las mujeres y que tienen que aguantar sus hombres a lo largo del ciclo, llegando a su punto álgido o crítico justo antes de la menstruación. El motivo económico es solo una conjetura de un amigo mío. Dice mi amigo que las Escrituras registran que Dios le dijo a Eva que sería castigada pariendo con dolor. Pero lo que no cuentan las Escrituras es que también el Señor le dijo a Eva: “Eva, por cuanto has pecado, pagaras con sangre”, a lo que la mujer replicó: “¿De una sola vez, Señor?” Entonces Dios, en su infinita misericordia, se las arregló para que Eva pagara en módicas cuotas mensuales. Por lo tanto, mi querido lector, Eva en el Edén, no menstruaba.

Pregunta 2, Guatemala: “¿Qué hubiera pasado si Adán y Eva no hubieran pecado?” Buena pregunta, y creo que muchos teólogos han tratado de contestarla. A mí me parece obvio que viviríamos en un festín permanente, y lo mejor de todo es que no existirían cosas como los conductores de rapidito ni los políticos, los cuales son, lógicamente, producto de un “mundo caído”. Una pregunta mucho más sutil es ¿Qué hubiera pasado si Adán no hubiera pecado y Eva si? Lo que pienso al respecto ya lo he publicado en algún otro artículo. Básicamente, Eva hubiera sido expulsada del Paraíso, y Adán hubiera sido premiado por su obediencia. ¿Cómo? Pues con una nueva Eva, pero con alguna variación. Después de algún tiempo, Adán hubiera comprendido que el pecado de Eva le convenía. Verá: al aburrirse Adán de Eva, este le habría presentado a Eva la serpiente sabiendo que ella no se resistiría al pecado. A él le bastaría con abstenerse de pecar para obtener cada vez una nueva, reluciente y diferente Eva. ¡Y que además no menstruaba! Es extraño e irónico que el hombre moderno, caído y pecador, obtenga el mismo resultado (con la salvedad del ciclo menstrual) exactamente con el procedimiento contrario, es decir, pecando.

Pregunta 3, Murcia, España: “¿Qué pasaría si observara mi vida fuera de la caja?” Extraña pregunta. Pienso que ni el genio que habita dentro de Google tiene una respuesta adecuada para tan genial consulta. ¿Cuál es la intención del usuario? ¿Por qué utiliza un lenguaje tan críptico para hablarle a la computadora? Todo un misterio. Tal vez quiso preguntar cómo sería su vida si saliera del closet. He aquí otra posibilidad. ¿Recuerdan ustedes los gatos bonsái? Se lo recuerdo: Hace algún tiempo circulaba en internet una presentación anunciando la venta de unos gatos que al nacer eran metidos en toda clase de recipientes pequeños. Al crecer, los gatos tomaban la forma del recipiente. Uno de estos recipientes era una caja. El gato vivía dentro de la caja por varios meses y adquiría su forma. Pues bien, tal vez este usuario de Google sea un humano bonsái y quiera saber cómo luce él mismo visto desde fuera de la caja. Otra posibilidad es que quiera saber cómo se vería si viviera sin los convencionalismos de la sociedad moderna, si fuera un ser humano diferente a los demás. De cualquier manera, el genio dentro de Google lo mandó a un artículo de mi blog denominado “Pensando fuera de la caja”, en donde explico que la creatividad se activa analizando las situaciones o los objetos con la mente vacía.

Me limito a estas tres preguntas por cuestión de espacio, pero hay muchísimas, intrigantes e ingeniosas, pero incontestables para Google, por lo menos desde el punto de vista de los deseos del usuario. El punto es que su información no está tan segura ni su privacidad tan garantizada en el universo virtual, como tal vez a usted le han hecho creer. Por eso, la próxima vez que haga una búsqueda en Google, escriba las palabras clave y sepa escogerlas, no sea que usted caiga en uno de mis blogs… Saludos.

martes, 22 de diciembre de 2009


De amores imposibles o, que no le den gato por tigre

Imágenes del león, el tigón, el ligre y el tigre.

Dr. Edwin Francisco Herrera Paz


Hace poco observaba como una pequeña perrita en celo, de esas que caben en la cartera de las mujeres, ponía como loco a un imponente pitbull. Me pregunté cómo puede la naturaleza ser tan cruel, si en esta situación hay una imposibilidad física para el apareamiento, o diría yo que se trata más bien de un amor imposible.


La biología actual identifica como especies diferentes aquellas que tienen un aislamiento reproductivo, es decir, que no se pueden aparear entre ellas originando descendencia. Pero si la perrita y el perrón no se pueden aparear, ¿se trata de especies diferentes? Pues no. Aunque al perro le resulte imposible satisfacer sus concupiscentes impulsos, es posible juntar el esperma del macho con el de la hembra, y tendremos una descendencia viable y fértil, aunque tal vez muy fea. Para que las especies se aíslen reproductivamente, antes deben pasar muchas generaciones de aislamiento físico entre ellas, de tal manera que sus genomas cambiaran en direcciones diferentes hasta volverse incompatibles.


Algunas especies no se diferencian mucho en sus genomas, por lo que es posible que se apareen, pero su descendencia será infértil, y los ejemplos mejor conocidos son el de la mula y el macho, los cuales resultan del cruce de un caballo con una burra o una yegua con un burro. Aunque la mula es normal, será estéril. La esterilidad se debe a que la mula tendrá (como nosotros y la mayoría de las especies del reino animal) dos juegos de cromosomas, que son las estructuras que contienen los genes, los cuales está hechos de ADN y codifican la construcción de un organismo vivo, pero un juego será de una especie y el otro juego de la otra.


Así es. La mula tendrá un juego de cromosomas equino y otro de burro. Cuando el animal está formando sus gametos (espermatozoides los machos y óvulos las hembras), en el núcleo de las células destinadas a ser espermatozoide u óvulo se registra un fenómeno llamado “apareamiento de homólogos”, que consiste en que cada cromosoma busca a su pareja homóloga. EL cromosoma 1 buscará al otro 1, el cromosoma 2 buscará al otro 2, etc., y luego se juntarán e intercambiarán material genético, para después separarse. Pero para que los cromosomas se puedan aparear, sus secuencias de ADN deben ser muy parecidas (homólogas). En los gametos de la mula, un cromosoma 1 de burro se debe aparear con un cromosoma 1 equino, un 2 de burro con un 2 equino, etc. Los cromosomas de las dos especies se parecen pero tienen diferencias notables, por lo que el apareamiento es incompleto y, por lo tanto, no se forman gametos viables. El resultado es una bestia estéril.


Por ese motivo me sorprendí cuando escuche que es posible el apareamiento de un tigre macho con una leona, o una tigresa con un león, y el resultado no es solamente un individuo viable, sino que también, en determinados casos, fértil. En el primer caso (tigre con leona) el resultado es un tigón, y en el segundo (tigresa con león) es un ligre. Estos animales son completamente diferentes entre sí. Mientras el ligre es imponente y nunca deja de crecer, el tigón es pequeño y enclenque. Pero la historia no termina aquí. Una ligre hembra pueden aparearse con un tigre macho dando como fruto de este amor a un tiligre. Si la ligresa se aparea con un león resulta un leligre. Estos apareamientos se han registrado en la realidad.


El león y el tigre no se aparean en la naturaleza, pues sus hábitats son completamente diferentes y el encuentro de ambos es una ocurrencia muy improbable, pero a los criadores de animales les gusta hacer todo tipo de experimentos. Vale la pena especular qué resultaría de otros apareamientos. Si un leligre se aparea con una tiligre ¿que sale? Me imagino que un tileligre. ¿Y un ligre con un tigón? Pues se me ocurre que saldría un litigón, que más bien suena a abogado.


Así que aquel dicho que dice “hijo de tigre sale rayado”, a veces falla. Una implicación de esto es que si usted es un tigre rayado, su esposa una tigresa rayada, y su hijo no le sale rayado, sino más bien algo melenudo, hágase una prueba de paternidad por ADN ya que podría ser que su hijo en realidad sea hijo de un león, o lo que es peor, de un gato, y usted en lugar de tigre vendría siendo venado con una hermosa y frondosa cornamenta.


Pero si estas dos especies se pueden aparear, ¿Qué hay de los apareamientos entre simios y humanos? Todos sabemos que los humanos, los chimpancés, los gorilas, los bonobos y los orangutanes compartimos gran parte de nuestro genoma. EL aislamiento reproductivo entre humanos y chimpancés, por ejemplo, está dado por el número de cromosomas. El chimpancé tiene 24 pares y los humanos, 23. Si a alguien se le ocurriera aparear a un chimpancé con un humano (no se les ocurra hacer esto en casa) el individuo resultante sería estéril. Se ha comprobado que el cromosoma 1 de los humanos es un compuesto de dos cromosomas chimpancés, así que al momento del apareamiento de homólogos, el cromosoma 1 humano del híbrido se aparearía con los dos de chimpancé formando una estructura radial que se asemejaría a una estrella de tres puntas (tri radio). Este sería el equivalente a un menage a trois en el mundo de los cromosomas que resulta incompatible con la fertilidad.


De cualquier forma, no creo que el híbrido humano-chimpancé sea viable, ni creo que haya alguien dispuesto a efectuar el experimento. Además, las implicaciones éticas son enormes. Solo me resta desearle feliz navidad y próspero año nuevo y aconsejarle que se cuide, no vaya a ser que en estas festividades le den gato por tigre.

domingo, 22 de noviembre de 2009


Mi trauma con el cine

Dr. Edwin Francisco Herrera Paz

¿Ha visto como a veces, usted por ahorrarse unos pesos se mete en problemas que le cuestan aun más dinero? Yo siempre me quejo de lo caro que resulta ir al cine por lo caras (e insalubres) que son las golosinas, y encima de todo, no lo dejan a uno entrar con comida que no sea comprada allí, en franca violación a nuestro derecho constitucional de comer lo que nos de la gana.

Un día decidí revelarme, y le dije a mi esposa que comprara hamburguesas en McDonald’s y que las metiera en su gran cartera, para comerlas mientras disfrutábamos de la película. El plan fue todo un éxito. Durante la película, disfrutamos de nuestras deliciosas, grasosas, engordantes y arterio-ocluyentes hamburguesas, acompañadas de deliciosas, azucaradas, carbonatadas y diabetogénicas Coca-Colas. La pasamos muy bien, pero la cartera de mi esposa quedó impregnada con un olor a aceite quemado y carne que aun ahora, después de 2 años, no se le quita. Sobra decir que me tocó comprarle un enorme carterón nuevo marca Nine West. Nunca más volví a comer hamburguesas en el cine.

Otra vez, me enojé porque en el cine no venden ningun alimento saludable. Solo bebidas gaseosas hostiles para la salud, palomitas y hotdogs. Entonces me fui a comprar, para mis hijos y nosotros, unas bolsas de cacahuates ricos en potasio, ácidos grasos omega 3 y vitaminas, y jugos naturales vitaminados. Unos minutos después de entrar, mis hijos dijeron que ya no querían comer, que estaban llenos, y me pasaron sus bolsas de cacahuates a mí. Hoy, 6 meses después, todavía me como un poquito de cacahuates por las noches para que no se desperdicien, pero a decir verdad, me los trago con mucha dificultad. ¿Qué les pasa a nuestros jóvenes de hoy? ¿No tienen concepto de lo que es comer saludable?

Yo creo que al cine se va a ver la película y no a comer. Si uno quiere comer y ver una película mejor se queda en su casa. Aunque esa es mi opinión, mi familia no la comparte. Una vez que fuimos al cine, mi esposa salió a comprar palomitas, hotdogs, refrescos y chocolates para todos cuando ya había comenzado la película. Como es muy difícil llevar dos bandejas llenas de productos y a la vez caminar con elegancia y glamour por el oscuro pasillo del cine (estado de equilibrio inestable, dicen los físicos), mi esposa se deslizó un poco, lo que bastó para que todo volara por los aires en todas direcciones. Aunque la escena fue tremendamente chistosa, a mi no me causó gracia, y no fuimos al cine por el resto del año.

Al año siguiente, volvimos al cine. Parece ser que el tiempo transcurrido desde la última vez que fuimos, fue suficiente para que mi esposa olvidara la lección, y repitió el procedimiento de llenar dos bandejas con toda la comida y bebida que se le ocurriera. La cuestión es que pasó exactamente lo mismo, pero en lugar de salir todo disparado en diferentes direcciones, el proyectil alimenticio se dirigió directo a mi cabeza. Todavía no me convenzo de que aquello no fue adrede.

En estos momentos nos preparamos para ir de nuevo al cine. Espero que no tengamos ningún percance alimentario en esta ocasión. La película que veremos se llama 2012, y se trata sobre el fin del mundo que presumiblemente fue pronosticado por los mayas. Lo que en realidad sucede, es que el calendario maya llega hasta ese año, por lo que se supone que los mayas sabían que el mundo terminaría para esa fecha, es decir, en el solsticio de invierno del año 2012. Héctor, un alumno mío, tiene una teoría mucho más plausible. Dice que es probable que mientras el astrónomo maya hacía sus cálculos, llegó un amigo suyo a visitarlo y le dijo: “¿Para qué trabajas tanto en eso? Para ese entonces ya no vamos ni a existir, mejor vámonos al cine”. El astrónomo maya le dio la razón a su amigo y dejó el calendario hecho hasta el 2012 y se fueron juntos a parrandear. Yo creo que el argumento de mi alumno es más convincente que el de la película, pero una película con esa trama no sería un éxito de taquilla.

Bueno, hay personas que se trauman con sus visitas al médico o al odontólogo. Mi trauma es con el cine, y después de lo que le conté, estoy seguro de que usted me dará la razón.

martes, 10 de noviembre de 2009


¡Viva mi funcionario municipal!

Dr. Edwin Francisco Herrera Paz

La semana pasada llegó a mi clínica, ubicada en una zona populosa de San Pedro Sula, un funcionario de la municipalidad. Como en su comitiva llevaba un séquito de policías municipales, pensamos que se trataba de la llegada de algún personaje famoso. Para sorpresa nuestra, la comitiva se detuvo en nuestra clínica. Su objetivo: realizarnos una auditoría. Como hace unos meses no pagábamos nuestros impuestos debido a la insolvencia provocada por el aumento del 60% al salario mínimo instaurado por el derrocado presidente José Manuel Zelaya Rosales, nuestra deuda ascendía a L.100, 000. Yo sentí vergüenza y le di instrucciones a nuestro contador para que comenzara a arreglar los pagos. ¿Cómo es posible que se nos haya pasado por alto el pago de impuestos a nuestra ciudad? ¿No es acaso de allí que se mantienen el asilo de ancianos y el hogar de niñas? ¿Y las obras públicas? ¿No depende de nosotros su mantenimiento?

Bien, nuestro contador fue a la municipalidad a realizar un pago, y cuando regresó nos contó una gran noticia (según él): el funcionario municipal le había dicho que si le pagábamos a él la cantidad de L.20, 000 lempiras, nuestra deuda sería borrada. Así lo dijo, sin más. Sin ningún tipo de vergüenza. ¡Bravo, mi funcionario público! ¡Un viva para la persona que maneja los impuestos que con tanto sacrificio pagamos los sampedranos! A mi parecer, el mencionado funcionario no tiene ni siquiera conciencia de que está haciendo algo malo; es decir, no se trata de un acto inmoral, sino amoral, como un inocente y pequeño animalito que muerde por instinto y no sabe que está causando daño.

Me pregunté a mi mismo: ¿pará qué realiza el gobierno tanta publicidad para que votemos? ¿Es por gente así que vamos a votar? ¿Vamos a votar por gente que busca un cargo público para enriquecerse de la noche a la mañana mientras el resto de nosotros deja el alma trabajando? A mis compatriotas hondureños esto que escribo les parecerá algo banal, algo de todos los días. A muchos otros hasta les parecerá normal, que de todas formas las argollas son buenas cuando uno está dentro, y si se tiene la oportunidad hay que aprovecharla. A algunos los embarga un sentimiento nihilista, de que hay que adaptarse porque esta es Honduras, y nunca vamos a cambiar. Mis amigos europeos o norteamericanos, en cambio, se darán cuenta de por qué Honduras es, desde el punto de vista económico, uno de los países más miserables del orbe.

Y aquí esto sucede todos los días, en todas las instituciones públicas, es la norma más que la excepción, pues cuando llega a un puesto público una persona honrada, o se alinea con el sistema corrupto, o le va muy mal; sucede ante la vista y paciencia de todos, incluidos los políticos, el ministerio público, las autoridades policiales, etc. Y escuchando las disertaciones de los candidatos presidenciales en los foros, me doy cuenta de que todos ellos carecen de una estrategia clara de lucha contra la corrupción pública, el principal flagelo de Honduras.

Se ha calculado que en nuestro país, el 80% del gasto público se destina a salarios debido al enorme tamaño del engranaje gubernamental, que a pesar de consumir como un gigantesco parásito gran parte de la producción nacional, es en extremo ineficiente para cumplir las funciones que le corresponden, como proveer a la población de una educación de calidad y servicios de salud moderadamente adecuados. ¿Y el otro 20% del presupuesto? Ese se va en corrupción, en el enriquecimiento de los funcionarios por los que alegre y optimistamente vamos a votar los ciudadanos cada cuatro años. Y al derroche y festín de corrupción del poder ejecutivo también se une el poder legislativo. Aunque es innegable que en nuestro Congreso Nacional hay gente íntegra, algunos candidatos andan en busca de las ventajas que les proporciona el pasaporte diplomático. Los votantes tristemente desconocemos los antecedentes de nuestros candidatos a diputados, y solo los conocemos por las cancioncitas tontas y pegajosas que nos ponen en las emisoras de radio con el objeto de que recordemos sus nombres a la hora de marcar la papeleta.

Y lo que sucede en el gobierno central, también sucede en las municipalidades. La realidad es que votamos para elegir a nuestros propios verdugos. Hacemos fila para votar como las inocentes vacas hacen fila en el matadero. Nos hacemos el haraquiri.

Pero la democracia debe seguir caminando, por lo que es un deber votar. Sin embargo en las próximas elecciones, aunque votaré, marcaré mi papeleta con una enorme X, en señal de rechazo al sistema gubernamental de mi país, enfermo y podrido de corrupción. Mientras tanto, el funcionario municipal del que hablo disfrutará de sus millones fácil y descaradamente habidos gracias al pago que le harán muchos ciudadanos endeudados. Con eso, se podrá construir una hermosa y enorme casa, comprarse un lujoso carro y educar bien a sus hijos, mientras el grueso de la población obtiene una educación mediocre y las calles de mi ciudad colapsan por falta de mantenimiento. Y cuando oiga la publicidad del gobierno para que votemos, piense que es la publicidad de la autoinmolación.

Saludos.
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