Sucesos, Vida de Fe y Cristianismo en Honduras

lunes, 5 de septiembre de 2011


Job y la Injusticia Divina

Por: Edwin Francisco Herrera Paz
Mi amigo Ivan me confesó que después de un minucioso estudio seguido de sesudas cavilaciones, había algo que le estrujaba su corazón. Había leído recientemente el libro más antiguo de las Sagradas Escrituras: Job.

“¿No es suficiente con el hecho de que la naturaleza y la vida sean injustas?” –Me preguntó–. “Porque fijate cómo a diario mueren miles de niños de hambre y de diversas enfermedades, los hombres buenos son asesinados y el crimen triunfa muchas veces sobre el bien, las guerras cobran muchísimas vidas inocentes y algunas epidemias han diezmado la población mundial.

Este mundo físico es de sufrimiento y al parecer a Dios no le importa, o tal vez disfruta de ello. He entrado en esta especie de ‘duda existencial’ después  de leer el libro de Job. El inocente Job era un hombre recto y temeroso de Dios, sin embargo, Dios le prestó oídos a Satanás para probarlo, y con ello, no solamente lo puso a prueba sino que arrasó con vidas inocentes.

Por ejemplo, ¿Qué culpa tenían las pobres ovejitas para morir rostizadas? ¿Y los sirvientes y los hijos de Job? Es decir, si la prueba era para él ¿qué necesidad había de darles chicharrón? De verdad no lo entiendo Edwin. Sí entiendo que el mundo sea injusto, que en la realidad la bruja malvada se quede muchas veces con el reino y la pobre Blanca Nieves se conforme, a lo sumo, con casarse con algún enano. ¿Pero esto? Es la injusticia divina en todo su esplendor.

Porque ¿Sabés? Es fácil decir que en la guerra los civiles muertos y mutilados son nada más que “bajas colaterales,” pero no podemos decir lo mismo cuando hablamos del ser Omnisciente y Omnipotente que es Dios. Por más que me devano el seso no le encuentro explicación.

Pero lo que más me desconcierta es el hecho de que la mujer de Job se haya salido con la suya. Cuando vio al pobre hombre todo leproso y picado por chinches y zancudos, ella muy campante se fue con el primer muchacho que se le apareció dejando solo a Job con su desgracia. La más malvada nunca fue castigada. ¡¡¡¡Es que no lo entiendoooooo!!!!”

“Bueno” –le repliqué–. “Me acabás de poner en jaque. Pero por lo que se, es muy difícil distinguir el bien del mal. Creo que Jesús lo dijo bien en la parábola de la cizaña y el trigo. Ambos crecen juntos y es imposible separarlos hasta el tiempo de la siega.”
“Pero ¿Qué tiene que ver eso con la injusticia divina?” –Preguntó Ivan.

Yo le contesté: “Es que hablaste sobre las guerras y las bajas colaterales, y hay una diferencia entre infligir el mal y recibirlo. Para comenzar, según el libro de Job no fue Dios el que causó toda esa destrucción, sino Satanás. Satanás inflige el mal, su naturaleza es ser malvado, pero el hecho de ser víctima del mal, en realidad no es tan malo.”
“Ya me tenés enchibolado,” espetó Ivan.

“Pues mirá, no te enchibolés. Lo que consideramos malo en nuestro mundo terrenal en realidad no lo es tanto en el mundo espiritual. La muerte no es más que el regresar del hombre a Dios, y los sufrimientos y dificultades crean en el ser humano la resiliencia necesaria para desarrollarse. Es más, sin dificultades y sufrimiento no habría lucha, ni progreso, ni desarrollo en ningún sentido. Los entes malvados portadores de destrucción utilizan al ser humano para causar resiliencia, se valen de todo para destruir, sin saber que en el fondo son factores de impulso. Así que en la historia de Job, este pasó la prueba y en adelante fue más fuerte, y las víctimas inocentes retornaron a Dios.

Claro, que eso no nos dice absolutamente nada sobre la vieja traicionera, pero lo que no cuenta la historia es que después de unos años, el joven con el que la doña se fue la terminó abandonando por una con la mitad de la edad de ella. Eso la hizo sufrir mucho por lo que pronto su pelo se encaneció y su curtida piel se arrugó como el mondongo, sin duda un golpe duro para una mujer tan vanidosa.

Un día, pasados los años, vio pasar de lejos al prosperado Job del brazo de su nueva mujer, y fue entonces que el remordimiento y el arrepentimiento la invadieron como un cáncer metastásico hasta los tuétanos. Le tocó una larga vejez con este sentimiento que terminó purificándola del pecado cometido. Finalmente, todos volvieron a Dios.”

No creo que Ivan quedara muy convencido con la explicación, aunque le expuse que no está en nosotros juzgar los hechos divinos puesto que nuestros pensamientos son infinitamente pequeños en comparación con los pensamientos de Dios. 

jueves, 18 de agosto de 2011


Mensaje de Bertran Russel para las Generaciones Futuras

Por: Edwin Francisco Herrera Paz. En 1959 Bertran Russel –filósofo, matemático, crítico social, ensayista  y escritor británico– fue invitado al show de John Freeman “Cara a Cara.” La última pregunta que Fremman le realizó a Russel fue: “Suponga usted que este programa fuera visto por nuestros descendientes dentro de mil años. ¿Qué cree usted que valdría la pena decirle a esa generación sobre la vida que ha vivido y las lecciones que ha aprendido de ella?” Su respuesta fue la siguiente:
“Me gustaría decir dos cosas, una intelectual y la otra moral. 
La cosa intelectual que me gustaría decirles es esta: cuando se estudia cualquier materia o cuando se considera cualquier filosofía, pregúntate a ti mismo únicamente cuales son los hechos, y cuáles son las verdades que se encierran en estos hechos. Nunca te dejes distraer por lo que deseas creer, o por lo que es socialmente correcto creer. Mira solo y únicamente cuales son los hechos. Esta es la cosa intelectual que me gustaría decirles.
La cosa moral que me gustaría decirles, es muy simple. Les diría: el amor es sabio, y el odio es tonto. En este mundo, que se está volviendo más y más interconectado, debemos aprender a tolerarnos los unos a los otros; tenemos que lidiar con el hecho de que algunas personas dirán cosas que no nos gustarán. Solo de esa manera podremos vivir juntos.
Si queremos vivir juntos y no morir juntos, debemos practicar cierta clase de caridad y cierta clase de tolerancia que es absolutamente vital para la continuación de la vida humana en este planeta”.
Russel era un agnóstico, única cosmovisión aceptable desde el punto de vista puramente racional. Los cristianos, por otro lado, insistimos en que nuestras creencias nacen de nuestras experiencias personales que a su vez emanan de una vida de fe, y puesto que la fe es la convicción de lo que no se ve, no hay evidencia que pueda demostrarla.
El gran pensador era completamente opuesto a los dogmas irracionales de la religión, incluyendo el cristianismo. Entonces, es en extremo curioso que su recomendación moral para las futuras generaciones resida en el mismísimo centro alrededor del cual gravitan las enseñanzas de Jesús: la tolerancia y el amor incondicional al prójimo. En ese punto, escencial para la supervivencia del ser humano como especie, confluimos.


Sabias palabras las de Bertran Russel.

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Pensando fuera de la caja
No critique lo que no conoce
Creer en Dios y el conocimiento científico

lunes, 15 de agosto de 2011


Un Universo Hecho de Relaciones

Por: Edwin Francisco Herrera Paz
En el mismo instante de la creación –el llamado “Big Bang” por la física moderna– toda la materia y la energía se encontraban en un estado de infinita densidad. Las cuatro fuerzas de la naturaleza (fuerzas fuerte, débil, electromagnética y gravitatoria) formaban una única superfuerza. A medida que el universo se enfriaba antes del primer segundo, la energía se condensó en un plasma de partículas llamadas fermiones y bosones. Los fermiones se convirtieron en electrones, quarks y otras. 
Protón surgido de la unión de tres quarks
Los quarks se unieron en grupos de tres para formar protones y neutrones, los que a su vez se asociaron con los electrones para formar los primeros átomos de hidrógeno.

Átomo de hidrógeno y campo electromagnético

Después del primer Segundo, las leyes fundamentales que aun gobiernan el universo ya estaban presentes. Las cuatro fuerzas se dividieron para regir diferentes escalas espaciales. Gradualmente, los núcleos de hidrogeno se fusionaron para formar átomos de helio gracias a la fuerza fuerte. La fuerza gravitacional fue acercado y comprimiendo los átomos de helio e hidrógeno de las nubes de polvo para formar cúmulos densos que formarían la primera generación de estrellas. Las estrellas se juntaron paulatinamente en cúmulos que formarían galaxias. Dentro de las estrellas, la complejidad de las relaciones entre las partículas fue en aumento para formar elementos más pesados, incluyendo el carbono y el oxígeno.

Átomo de oxígeno


Fuera de las estrellas y en los ambientes más favorables de los planetas, los diferentes átomos se asociaron mediante la fuerza electromagnética para formar compuestos químicos como el metano, el dióxido de carbono, y el agua.

Molécula de agua

En la tierra, diferentes compuestos químicos se asociaron para formar verdaderos "organismos" moleculares (proteínas), que a su vez se asociaron para formar pequeños aparatos con funciones especiales llamados organelos. 

Imagen de un proteasoma, organelo especializado en el reciclamiento de proteínas

Los organelos a su vez se unieron para formar las primeras células.

Célula eucariota


Las células se unieron para formar organismos multicelulares. A medida que aparecían nuevas relaciones celulares complejas, las diferentes partes de los organismos multicelulares se fueron especializando para formar órganos, los que fueron gradualmente aumentando en complejidad y tamaño para formar los organismos complejísimos de la actualidad. 


Los organismos complejos llamados “humanos” se relacionan entre sí para formar grupos sociales e instituciones, los que a su vez se relacionan para formar sociedades complejas.


Cada una de las cuatro fuerzas cumple su rol en el universo para formar vida y complejidad. Las fuerzas débil y fuerte a un nivel subatómico; la fuerza electromagnética a nivel atómico, molecular, y en nuestro ámbito cotidiano, siendo la principal fuerza organizativa de la vida tal como la conocemos; y la fuerza de gravedad a nivel de planetas, estrellas y galaxias. La acción de las cuatro fuerzas está orquestada para organizar la materia en niveles de creciente complejidad. Sin las fuerzas debil y fuerte no tendríamos núcleos atómicos; sin la fuerza electromagnética los átomos jamás se hubieran formado; y sin la gravitación los átomos jamás se hubieran acercado lo suficiente para formar la diversidad de elementos necesarios para la vida.
En la actualidad, los físicos teóricos y los científicos de partículas trabajan árduamente en busca de la unificación de las cuatro fuerzas. Así como Maxwell descubrió con sus ecuacuaciones que las fuerzas electrica y magnetica son una sola (fuerza electromagnética), los investigadores aspiran a encontrar las ecuaciones de un único y gran campo unificado. 
Se espera que los experimentos realizados en el Gran Colicionador de Hadrones, en la frontera franco-suiza, arroje luces sobre los primeros instantes del universo, cuando las cuatro fuerzas eran una sola.
Los seres humanos nos relacionamos los unos con los otros de muchas maneras. Dos de los vínculos más importantes que aglomeran las sociedades humanas son el amor y la cooperación. Estas, nos unen para formar familias y tribus, y de allí en adelante, corporaciones, vecindarios, pueblos, ciudades, países y comunidades de países. Las relaciones dentro de las estructuras de los grupos humanos son aun más importantes que los individuos, puesto que forman los andamios en los que se desarrollan los sistemas sociales. Los individuos son efímeros, pero las relaciones mantienen la identidad de una sociedad a lo largo del tiempo aun cuando los individuos que la forman ya no sean los mismos.

Por eso Jesús nos enseñó el principio: “Ámense unos a otros como yo les he amado” (Juan 13:34). Él sabe la importancia de las relaciones: verticales con nuestros padres, hijos, y con el Creador; y horizontales con nuestros hermanos, vecinos, amigos y otros seres con los que compartimos este mundo. Él ciertamente sabe de la importancia de las relaciones, pues el universo de su Padre está construido de ellas. 
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miércoles, 10 de agosto de 2011


Lo Eterno de Esta Vida



Por: Ellis Ríos


El año anterior, estaba leyendo la conclusión escrita en el libro de Eclesiastés por el Predicador, Hijo de David, Rey en Jerusalén: "Vanidad de vanidades, todo es vanidad," y sucedió lo que antes no había ocurrido: Quede impactado; de pronto  escuchaba únicamente mi respiración, mientras mi mente recibía pedazos de vida al tratar de entender al rey sabio.

Dios me recordaba la gloria de su ungido: Todo lo que Salomón hacía era realmente impresionante. Sus casas fueron hechas con los mejores materiales de su tiempo, con acabados que hacían aún de los rincones un lugar digno de admirar; observar sus viñas, huertos, jardines, árboles frutales, y estanques de agua, sobrepasaba lo extraordinario para asemejarse a un lugar de ensueño; sus servidores personificaban la excelencia; como amante de la música se hizo de cantores y cantoras y de toda clase de instrumentos de música; tenía tantas vacas y ovejas que era muy difícil contarlas; amontonó plata y oro como quien acumula piedras; no se negó nada que sus ojos desearon; disfrutó de los placeres que venían a su corazón; fue engrandecido de tal manera que su sabiduría era mayor que la de todos los orientales y los egipcios; su reinado fue lleno de majestuosidad y sirvió de referencia para otras naciones. Así que, estimado amigo o amiga, que este hombre diga que lo que había hecho y lo que tenía acumulado era: Falto de sustancia, inútil, infructuoso e insubsistente, es neurálgico y hasta echa por la borda todo lo que hemos pensado que significa “éxito.”

Aún no comprendía totalmente la lección, entonces me enseñó El Señor  y se expresó como si estuviera sonriendo: ¿Te das cuenta que todo lo que hacía Salomón  era trabajar para adquirir bienes con el objetivo de satisfacer su alma?…Observa  sus frases: “Engrandecí  mis obras,” “Edifiqué para mí,”  "Me hice," "Me compré," “Me amontoné” ¿No te parece esto un pensamiento aún común en estos días? Las personas siguen afanadas por lo que desean y probablemente no les alcance la vida para darse cuenta del terrible error que es correr tras las riquezas con una motivación egoísta.

Mi esposa me dijo: “Seguramente Dios levantó a un rey como Salomón para dejarnos muy claro lo que es verdaderamente importante en la vida.” Sus palabras son dignas de análisis y me dije: ¡Es cierto. ¡Definitivamente es así! ¡Dios levantó a Salomón para que entendamos que la vida es temporal y que enfocarnos en acumular bienes terrenales para nuestros deleites, puede ser un proceso interminable que nos llevará a la misma depresión y conclusión del  rey!

Por supuesto eso no significa que no debamos aspirar a obtener bienes,  pero las preguntas que deben aparecer en nuestra mente son: ¿Para qué quiero conseguirlos? ¿Serán solo para mí, o incluye en mis ideas ayudar a los necesitados? ¿Los usaré en el propósito que Dios depositó en mi? ¿O quizá te has convertido a los que dicen que tienen un gran propósito y ni siquiera saben cuál es? Dios nos diseñó para cumplir un  propósito, desarrollar un propósito requiere de acciones, y esas acciones u obras tienen la capacidad de subsistir, trascender de lo terrenal a lo celestial y causar un impacto en la eternidad.

No corramos el riesgo de presentarnos delante de Dios sin nada… Dios nos diseñó para causar un impacto positivo y eterno. Lo crea o no lo crea es la verdad.

Qué cosas causan ese impacto en la eternidad, lea próximamente la conclusión en II parte de “Lo eterno de esta vida.”

Bendiciones,

Ellis Ríos

Lea También:
Algunas Lecciones del Apostol Pablo

domingo, 7 de agosto de 2011


Hay Oro Dentro de Ti (del Blog del Pastor Roberto Marroquín)

Edwin Francisco Herrera Paz

El Pastor Roberto Marroquín fue uno de esos hombres que marcan una generación. Un día el doctor Elvin Perdomo, famoso por su hiperactividad, nos dijo (a mi esposa y a mí) que absolutamente nadie lo había hecho sentarse a escuchar un mensaje por una hora, excepto el Pastor Roberto. Y es que el Pastor era el tipo de hombre que irradiaba y transmitía la comunión con Dios. “Solo soy un mesero de mi Dios,” solía decir.

Hoy en la iglesia el Pastor Granados, mientras conducía el culto, manifestó con nostalgia su deseo de haberle dicho al Pastor Roberto lo bien que predicó aquel último domingo. Yo me dije en mis adentros: “¡Pero yo sí se lo dije!” Por alguna razón yo, que soy bastante lacónico y frío en esas cosas de demostrar afecto, me sentí impelido a acercarme a él y decírselo. Conociendo que las palabras de apoyo eran lo que más le agradaba le dije: “Tremendo culto Pastor. Se sintió la presencia de Dios.” El siguiente día por la tarde el Pastor Roberto era asesinado frente al portón de su casa por un joven sicario mandado por quien sabe quién con quien sabe qué movil.

El Pastor Roberto en vida me concedió el honor de administrar su blog y editar sus posts.  Ahora, a más de cinco meses de su partida y para honrar su nombre publico en el mío una de sus entradas. ¡Definitivamente el Pastor Roberto era un hombre que sabía sacar el oro que hay dentro de la gente!

¡HAY ORO DENTRO DE TI!
Por: Pastor Roberto Marroquín

Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.

Era una mañana maravillosa de octubre del año 2004. Mientras disfrutaba de buen libro y un delicioso capuchino en la sala de espera del aeropuerto internacional de Miami, una serie de pensamientos y sentimientos de gratitud hacia DIOS invadían todo mi ser al recordar sus bondades y misericordias inmerecidas hacia mi vida. De pronto el anuncio de la salida del vuelo 734 de Amercian Airlines por la puerta 9-F hacia la ciudad Washington D.C. me sobresaltó, pues era mi conexión.

Me dirigía a la convención mundial de abogados cristianos sin imaginar la sorpresa que MI DIOS me tenía preparada. A mí llegada al hotel procedí a registrarme y solicitar la llave de mi habitación, cuando uno de los empleados con tono amigable e interrogativo se dirigió hacia mí y me dijo: ¿señor Marroquín? –Si- le conteste. Agregó: “En el lobby lo esperan algunos amigos suyos. Tienen algo que compartir con usted.”

Muy emocionado y con una gran sonrisa en mis labios me dirigí al encuentro de seres tan queridos y admirados. Son líderes, colegas y hermanos de diferentes naciones de nuestra Latinoamérica que trabajan arduamente por la justicia, la igualdad y los derechos humanos en sus países.

Después de abrazos y saludos afectuosos me dijeron: “en la agenda de esta convención han asignado un espacio por las noches para cada continente. Quieren que se brinde una conferencia de tema libre por delegación y nosotros por unanimidad hemos decidido que vos representés Latinoamérica y hablés la noche del jueves.” Mi llegada fue un miércoles a las 6:00 p.m.

Entre nervios, ansiedad y emoción subí corriendo a mi habitación, tire mi maleta a un lado y caí sobre mis rodillas y oré a mi DIOS: “SENOR, ¿YA VISTES DONDE QUIEREN QUE HABLE MAÑANA?” ……. El señor me contesto: “SI, PERO NO TE PREOCUPES QUE PARA ESO TE TRAJE. PARA ESO TE PAGUÉ EL PASAJE. PARA ESO NACISTES. SOLO ENTREGALES EL ORO QUE TIENES DENTRO.”

Jamás olvidare ese día jueves del 2004. El auditorio estaba repleto de personas. Ochocientos treinta abogados de todo el mundo estaban allí; intelectuales, eruditos, escritores, gente de gobierno, todos con sus ojos puestos sobre mí al momento de subir al estrado. Tome la bandera de Honduras y dije: “SOY ROBERTO MARROQUIN. VENGO DE HONDURAS, ÚNICO PAIS 5 ESTRELLAS, Y ESTOY AQUÍ PARA DECIRLES QUE NO IMPORTA EL PAIS DE DONDE VIENEN, NI SU CONDICION SOCIAL, NI APELLIDO. EN TODOS DIOS A DEPOSITADO MUCHO ORO PARA BENDECIR AL MUNDO.”

Fueron los 30 minutos más rápidos que han transcurrido en mi vida. Creo que hablé mil palabras por minuto, pero cuando bajé del estrado y me senté en mi silla, vi alrededor; muchos estaban de pie aplaudiendo.

 Lagrimas corrían por las mejillas de la gente. Mis amigos no paraban de abrazarme, y el salón se lleno de un ambiente tan sublime que estoy seguro era la presencia de MI DIOS. Entonces me di cuenta de que saqué el oro de mi interior y lo regué entre ellos.

Esa noche mientras iba por el ascensor a mi habitación, africanos, asiáticos, europeos me saludan emocionados y en sus lenguas decían: HAY ORO EN NOSOTROS. LO SACAREMOS PARA BENDECIR AL MUNDO, GRACIAS A TI.

El último saludo que recuerdo fue el de SAM ERICCSON (presidente de ADVOCATES INTERNATIONAL) que me dijo: “ROBERTO: TE RECORDARÉ SIEMPRE COMO EL PASTOR Y ABOGADO QUE SACA EL ORO DE LA GENTE”.

Eso es. Creo que todos nosotros venimos a este mundo llenos de talentos, dones, habilidades y sueños; que no importa donde nacimos, ni nuestro apellido ni posición social, que a todos DIOS nos dio recursos para brillar en esta vida. No te vayas a la tumba sin bendecir al mundo con el oro que hay dentro de ti.

RECUERDA: ALGUIEN EN ESTE MUNDO NECESITA SER BENDECIDO CON EL BRILLO QUE TU TIENES DENTRO, ESPARCE TU RIQUEZA Y ¡BRILLA!

viernes, 29 de julio de 2011


¡CON ESTAS VIEJAS NO SACAMOS TAREA!

Por: Edwin Francisco Herrera Paz


En la avenida circunvalación norte de San Pedro Sula, cerca del semáforo del desvío a la Colonia La Mora, se colocan dos policías de tránsito permanentemente. Ponen unos cinco conos verdes fluorescentes (de esos nuevos) que cubren una parte de la avenida y se dedican a atrapar a los incautos conductores bocabiertas que transitan sin su cinturón puesto.

Delmy, mi esposa, salió de la casa como a eso de las 3 de la tarde y cruzó los altos a gran velocidad como suele hacer. Dice ella que la lluvia afecta el sistema hidráulico del timón de su vehículo, y como ese día llovía a cántaros, no sé si es que el timón de verdad se trabó o es que ella no vio, pero el caso es que se llevó de encuentro uno de los conos verdes.

Vieja, Dama conduciendo¡Grave! No hay peor ofensa para un policía de tránsito que atropellar un cono. Para decirle que es peor atropellar un cono que a algún familiar de él…

El silbato no se hizo esperar. Se acercó uno de los policías y le pidió a Delmy su licencia. Ella le mostró los papeles y entonces el policía le dijo:

“Señora, ¿No sabe usted lo que ha hecho?”

“Claro que sí” le respondió. “Aplasté un cono.”

“¿Y no sabe usted que esa es una falta grave? Para mí, usted a atropellado a mi comandante”.

“¿Su comandante?” replicó ella. “Pues su comandante está bien raro. No respira, no habla, no camina, y no sangra cuando se le atropella. Ni siquiera chilló cuando le pasé el carro por encima. Además, su comandante es de hule. ¿Y usted me está diciendo que eso es su comandante?”

“Así es, señora. Es mi comandante.” Insistió él.

“Pues su comandante debe ser muy bruto. ¿Qué comandante que se digne de serlo se va a quedar parado en medio de la calle esperando a que una doña manuda como yo lo atropelle? Es más, comuníqueme con su comandante para decirle que usted le está diciendo que es un bruto y además, pichingo de goma”.

“Eh, eh, eh, buenoooo, no, no, tal vez tiene razón y eso no es mi comandante,” dijo él.

Señales de tránsito, Honduras
Policías con sus Comandantes
“¡Obvio que no es su comandante!” En este punto Delmy comenzaba a increparle con un tono más subido que le recordó al policía a su esposa cuando lo regaña.

“Lo que pasa es que a ustedes les tienen bien lavado el cerebro. Los convencen de que esa cosa de hule es su comandante, y por mucho que vean que no es así, ustedes lo creen. No los culpo.”

“Bueno, bueno, señora. Está bien, no es mi comandante, pero de cualquier forma esta es una falta grave y la multa son L.900.00.,” indicó el policía.

“¿Novecientoooooos?,” gritó Delmy indignada. “Mejor dígame donde venden esas cosas y le voy a comprar dos y me sale muchísimo más barato…”

La discusión se prolongó por unos quince minutos más, después de lo cual el policía no aguantó, y en tono de exasperación y a la vez de resignación terminó diciendo:

“¡Váyase ya, pues, señora!”

Delmy procedió a encender el carro, pero antes de arrancar alcanzó a oír que el policía le decía a su compañero:

“¿Ya ves que te digo Chepe? ¡Con estas viejas no sacamos tarea…!”

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sábado, 23 de julio de 2011


Un Hombre Adelantado para Su Tiempo


Edwin Francisco Herrera Paz. Yo, soy un hombre que vive adelantado para su tiempo. No lo digo con orgullo. Tampoco fingiré falsa humildad. Dicen que Einstein, Tesla y otras grandes mentes han vivido adelantados para su tiempo, pero mi caso es ligeramente diferente.

El asunto es que desde hace unos años he venido notando algo interesante y sumamente raro. Cuando me pongo un reloj de pulsera, pasado un tiempo que va de días a meses, de manera inevitable, el reloj se adelanta entre 5 y 10 minutos.

Me ocurrió por primera vez hará unos 12 años con un reloj Bulova. Dijeron que el problema era de la pila. Se la cambié varias veces, pero invariablemente después de unos días volvía a adelantarse.

Un día extravié el reloj. Mi esposa me regaló entonces un bonito ejemplar de la marca Fósil. De nuevo, el reloj se adelantaba unos diez minutos. Pero las casualidades existen. Es probable que ambos tuvieran el mismo daño de fábrica, a pesar de ser de diferente marca.

Pero un día hace aproximadamente año y medio, el brazalete del Fósil se me dañó. Lo guardé entonces en mi mesita de noche y me olvidé de él. Mientras tanto, el reloj de pared colocado justo frente a mi cama invariablemente se adelanta entre 5 y 10 minutos.

Ante lo extraño de la situación hoy decidí sacar mi Fósil de la gaveta. Para mi sorpresa, la fina maquinaria del reloj ha funcionado a la perfección todo este tiempo, ¡sin adelantarse un tan solo minuto! Ya sé que será entonces solo cuestión de que yo lo use y se adelantará.
Por eso digo que el problema no es de los relojes. Soy yo, que vivo adelantado para mi tiempo. Unos 7 minutos, para ser exactos. ¿Alguien me puede explicar este extraño fenómeno? 
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