Sucesos, Vida de Fe y Cristianismo en Honduras

jueves, 14 de mayo de 2009


De la muerte, radiólogos y seres superdotados

¿Es usted de las personas que, como yo, quieren conquistar el mundo? Entonces le pregunto: ¿este mundo (físico) o el otro (espiritual)? Este corto escrito (que más que escrito son preguntas) lo quiero dedicar a mi amigo Jesús Edmundo Calleros, no porque tenga algo que ver con el, si no para honrarlo como uno de mis mejores amigos. Mundo (como le digo de cariño) fue mi gran amigo en el colegio, una de las personas que más ha influido en mi vida y a quien tengo un aprecio enorme. Gracias a su influencia, hoy me dedico a la ciencia. De no ser por el, creo que me habría limitado a ser un cantautor que gana millones de dólares por un disco, o algún político importante (la frase “político corrupto” es inadecuada ya que representa una tautología o repetición de ideas), con un enorme vació de ciencia. En cambio, hoy tengo que escribir a 200 instituciones para conseguir un pequeño financiamiento para un proyecto que quizá arroje alguna luz sobre algo importante. De esta forma tal vez, con una probabilidad entre 10,000, cuando cumpla 95 años de edad la humanidad se de cuanta de que mi hallazgo sí fue importante, y me nominen para el Nóbel. Gracias por eso, Mundo. Afortunadamente, también soy médico, y siempre puedo recurrir a algún paciente descuidado para pagar la letra de mi carro, o la colegiatura de mis hijos.

Me acordaba de Mundo, quien es radiólogo y hoy en día tiene un puesto de prestigio en una importante universidad de Estados Unidos, debido a que hace algunos días yo escribí “resagado”, en lugar de “rezagado”. Mundo, quien no ha perdido la costumbre de corregirme, me hizo ver el error. Si lee este blog le digo: según un correo electrónico que circula desde hace algunos días, en Honduras nuestro presidente tiene planeado, siguiendo las recomendaciones de Gabriel García Márquez (y probablemente del Presidente Chávez) y para simplificar el castellano, omitir o eliminar por completo algunos grafemas redundantes (como la z).

Bueno mi gran amigo, espero poder escribir su biografía cuando se invente algo novedoso en radiología. Algo que yo le podría sugerir sería una máquina de resonancia magnética con una interfaz más amigable con el paciente. ¿Se han dado cuenta que cuando a uno lo meten a esa cosa le parece que lo están metiendo en una tumba? Aunque no lo crean, es un truco: el pobre paciente, al ver la morada que le espera si no se trata ese cáncer, paga LO QUE SEA.

Ahora que lo pienso, los dos mejores amigos que he tenido son radiólogos. El otro es José Edgardo Molina, que es especialista en nueroimágenes (creo) u otra de esas cosas raras que parecen juego de Nintendo del futuro. Prefiero seguir con mis moléculas.

Pasando al tema que nos compete, es extraordinario como la naturaleza nos ha proveído con un mecanismo de autodefensa, de evitación a la muerte. Este mecanismo de “miedo a la muerte” nos hace pensar que morir no debe ser algo bueno (lógicamente, puesto que conduce a la destrucción del organismo físico). Pero, ¿Qué es la muerte? ¿Termina el yo y todo atisbo de nuestra individualidad con la muerte? O por el contrario ¿hay un lugar espiritual esperándonos? Y si es así, ¿puede haber comunicación entre nuestro mundo físico y ese lugar espiritual? Los relatos de pacientes que han experimentado eventos cercanos a la muerte se cuentan por millares. En la mayoría de los casos, hay similitudes sorprendentes. A pesar de que me he esforzado pensando (aunque no lo crean, algunas veces lo hago) no se me ocurre ninguna razón biológica que actúe como presión selectiva para desarrollar un mecanismo que “ayude a morir” observando lindas imágenes de luz, seres celestiales, etc. Podría argumentarse que aunque no hay presiones biológicas que le confieran un aventaja selectiva a los individuos que lo experimenten, puede ser un efecto secundario o pleiotrópico de los genes que regulan la función cerebral. Entonces, las variantes genéticas que sí confieren ventaja, y que estarían involucradas en otras funciones cerebrales como el sueño, la percepción, etc., nos harían, secundariamente, experimentar imágenes vívidas en el momento de la muerte. Pero, algo interesante de esto es que en algunos casos excepcionales, como cuando la persona ha intentado suicidarse, no se observan estas imágenes agradables, sino mas bien algo más parecido a un infierno o purgatorio.

Los creyentes tenemos una promesa de vida eterna, pero la interpretación de vida eterna no es clara. Se supone que al momento del rapto tendremos vida eterna, pero en nuestro cuerpo físico, así que la ambigüedad entre mundo físico y espiritual se hace mas confusa. Si Jesús va a juzgar a los vivos y a los muertos, ¿los muertos regresaran de su mundo espiritual? Pero si ese mundo espiritual celestial es tan agradable, ¿para que regresar al mundo físico en primer lugar? Creo que este tema tiene un vacío enorme, que necesita de una discusión coherente para integrar una “cosmovisión” adecuada entre los creyentes. O, ¿piensan ustedes que esta es una cuestión epistemológica? Esperemos que futuros estudios de los eventos cercanos a la muerte, bien diseñados y efectuados por grupos de investigación serios, conduzcan a una mejor comprensión de lo experimenta una persona que muere.

La inmortalidad ha sido buscada por muchos en todos los tiempos, desde los alquimistas hasta los conquistadores. La nueva ciencia promete, en un futuro cercano, si no la inmortalidad, si una vida de extrema longevidad y salud, gracias a los avances de los que quizá todavía nosotros seremos testigos, en los campos de la medicina regenerativa y prótesis inteligentes. El superhombre, mejorado tanto genética como cibernéticamente ya no es un mito, sino una realidad a la vuelta de la esquina. Estos seres superdotados serán capaces de proezas físicas e intelectuales inimaginables y gozaran de longevidad casi ilimitada. Sería en extremo interesante analizar la muerte propia desde la perspectiva de estos seres superiores, que sin duda, contaran con capacidad para conquistar al mundo. Envidiable, para un individuo como usted o como yo, con genomas aleatorios y sin mecanismos robóticos complejos. Y ¿Usted que piensa sobre la muerte?

lunes, 11 de mayo de 2009


La fe y la nueva física

Es difícil, para alguien que quiere conquistar al mundo compaginar la ciencia con la fe, pero mi colega el Dr. Francis Collins, conductor del proyecto Genoma Humano de los Institutos nacionales de salud, piensa que es posible. La dificultad radica en que la ciencia se basa en la duda. Se pone en duda toda afirmación hasta que no sea confirmada, la fe en cambio es la certeza de lo que no se ve. En una cuestión que necesita ser examinada a la luz de la ciencia, es difícil involucrar la fe, ya que desde el momento en que se introduce el factor de duda, el resultado no dependerá más de la fe. Así, es una labor imposible para un no creyente descubrir la fe mediante métodos científicos, y los científicos creyentes deben mantener la fe y la ciencia coexistiendo, pero en ámbitos diferentes. Por ejemplo, puedo tener fe en que un experimento arrojará luces sobre algún asunto importante, o que descubriremos algo importante, pero no podemos ejercer fe para obtener un resultado concreto, ya que la veracidad científica se vería viciada.
Pero, ¿será posible explicar los milagros y los resultados basados en la fe bajo una perspectiva física? Eso sería el equivalente a decir que se puede conocer el mundo espiritual bajo los mismos principios físicos o matemáticos que el mundo físico. O, es posible que el mundo espiritual sea parte de un mundo físico al que no tenemos acceso fácilmente, excepto por medio de la fe. Al respecto, pienso que algunos aspectos de la vida espiritual del creyente pueden tener alguna explicación física, susceptible de examen científico en el futuro.
Creo que el dilema del científico creyente es similar al del físico teórico, que tiene una explicación plausible del mundo físico, pero no tanto de las llamadas “condiciones de frontera”, aquellas en las que se pierden las leyes conocidas, y de las que no es posible extraer información (como en un agujero negro, o el universo inflacionario, como ejemplos). Trataré de describir mi humilde interpretación, mi “hermenéutica científica”, le llamaré, de algunas formas en las que actúa Dios.
Para comenzar, al igual que el Dr. Collins opino que Dios no actúa frecuentemente mediante grandes milagros, que ocasionen una disrupción severa de las leyes creadas por Él mismo. Sin embargo, pienso que la frecuencia de pequeños milagros exacerbados por la capacidad de ejercer fe son extremadamente frecuentes, y no necesitan perturbar las leyes de la física.
He notado, como creyente, que la oración de fe actúa independientemente del tiempo. Muchas veces una oración de fe origina una respuesta instantánea de lo que se pide. Por ejemplo, la persona a la que se le arruinó el carro en una carretera solitaria, oró con fe por una solución, y momentos después pasó un mecánico por el lugar, a pie y con las herramientas que se necesitaban para reparar el carro (un evento extremadamente improbable). He escuchado varias historias similares. La probabilidad de cada una de estas historias es pequeña, pero la probabilidad de que varias historias de este tipo se den en un grupo de creyentes sigue las reglas de la multiplicación y el resultado es casi 0. ¿Viola esto las leyes de la física? No lo creo. Voy a ampliar mi argumento en varias partes.
1-La física cuantica predice una incertidumbre. No es posible medir con exactitud la posición y el momento de una partícula a la vez. Es posible efectuar la medida de una (ya sea la posición o el momento), pero entonces tendremos una incertidumbre de la segunda medida. Esta es una incertidumbre real, que no obedece a la inexactitud de los instrumentos de medición, por lo tanto el universo es determinístico solo en un 50%. El otro 50% nunca se podrá determinar, y hace que el futuro pueda, en teoría, tomar diversos rumbos. Esto le da un margen gigantesco de actuación a Dios, aunque se podría alegar que, en conjunto, el movimiento de una cantidad de partículas sigue una distribución predecible, y que si Dios actuara sobre esta incertidumbre se notaría en el análisis colectivo.
2-Bien, Dios no necesita alterar cada partícula para alterar el curso de los acontecimientos. La teoría del caos predice que una pequeña, aun mínima perturbación, afectará los resultados y el curso de los acontecimientos. En ello está implicada la amplificación de una pequeña señal. Así, el efecto amplificado en el tiempo de una mínima alteración en el movimiento de un electrón en el tiempo A, puede resultar en dos eventos completamente diferentes en un tiempo B. De hecho, Dios sabe exactamente que electrones alterar para cambiar los resultados, como dije anteriormente, guiados por nuestra fe, sin alterar las leyes de la física. Pero, ¿Cómo puede actuar Dios en el tiempo? ¿Como puede nuestra oración de fe, en el tiempo B, alterar el movimiento del electrón adecuado en el tiempo A? Mi respuesta es:
3-Debe existir una manera física de comunicarse con el pasado. No hablo de la profecía, aunque este sería un buen tema de discusión. ¿Qué hace que una oración de fe actúe atrás en el tiempo para que surta efecto en el momento preciso? Los físicos argumentan que si la comunicación hacia atrás en el tiempo fuera una realidad, estaríamos plagados de mensajes venidos del futuro. Si es posible la comunicación física desde el futuro, esto implicaría una de dos cosas: o bien la comunicación es posible, pero la tecnología para controlarla no es posible, o (la opción pesimista) no sobreviviremos como especie para desarrollar dicha tecnología. Asumiendo que los creyentes tenemos evidencia de esta actuación hacia el pasado, propongo la existencia de una partícula, aun más esquiva que el campo Higgs: La partícula de masa negativa. Me explico:
La relatividad especial predice que ninguna partícula podrá alcanzar la velocidad de la luz, ya que al hacerlo, su masa se volverá infinita, y no hay una fuerza infinita que acelere esta partícula hasta la velocidad de la luz. Es por eso que los fotones (partículas de masa 0) son los únicos que alcanzan la velocidad de la luz. Los electrones, con muy poca masa, son velocísimos, pero no alcanzan la velocidad de la luz. Para una partícula que viaje a la velocidad de la luz el tiempo se contrae, y al alcanzarse esta, el tiempo se detiene. Una partícula de masa negativa tendría entonces la propiedad de retroceder en el tiempo, y de esa forma afectar al electrón adecuado. Otra propiedad extraña de esta partícula sería la de repeler a la masa ordinaria con la misma ley del cuadrado de la distancia utilizada para el calculo de la fuerza gravitacional.
Aunque no soy físico y no se si se ha introducido en las ecuaciones un valor de masa negativa para observar el efecto en los eventos espaciotemporales, valdría la pena que los físicos teóricos, si no lo han hecho, lo tomen en cuenta. También lo deberán tomar en cuenta aquellos que traten de conquistar el mundo!!!!

domingo, 10 de mayo de 2009


Día de la madre y estructuras disipativas

Edwin Francisco Herrera Paz.       Piense en lo que es usted desde el punto de vista de los sistemas complejos: una “estructura disipativa”. De los sistemas complejos, los seres vivos son especiales. Según la antigua termodinámica, estos violan la segunda ley, cosa que ahora sabemos que no es verdad: el aumento del orden local es siempre a expensas de un incremento en el desorden global.
Los sistemas vivos, llamémosle parafraseando a Prigogine, sistemas complejos alejados del equilibrio termodinámico, o simplemente estructuras disipativas, comparten una cantidad de características especiales e interesantes. Centrémonos en los seres vivos. Podemos analizar las estructuras vivas desde diversos niveles, cada uno de mayor complejidad que el anterior, aunque ciertas propiedades se repitan en cada nivel, como si de fractales se tratara. Por ejemplo, moléculas de diversas proteínas pueden unirse para formar una estructura y maquinaria molecular compleja, una organela, con existencia propia. Diversas organelas se unen para formar una estructura de mayor orden, llamada célula. A la vez, diversas células pueden unirse para formar una estructura de un nivel superior (un órgano o un organismo). Los organismos forman comunidades, las comunidades forman poblaciones, etc.
Algo interesante de este tipo de sistemas es que el funcionamiento de un nivel puede ser explicado completamente abstrayéndolo (o aislándolo) de los niveles inferiores. Por ejemplo, el comportamiento de un individuo lo podemos estudiar con técnicas psicológicas, sin necesidad de recurrir al estudio de cada reacción química cerebral. Esto es posible debido a que cada nivel presenta un conjunto de “propiedades emergentes” que no pueden ser explicadas reduciendo la estructura a sus componentes. Es interesante que un nivel pueda ser alcanzado mediante estructuras o componentes diferentes. Por ejemplo, un organismo inteligente y con capacidad de respuesta al ambiente podría ser construido, en teoría, a partir de circuitos electrónicos o a partir de moléculas orgánicas. Podríamos entonces tener las mismas propiedades en dos organismos con niveles inferiores completamente diferentes. Esto es posible porque en el nivel superior, los componentes de nivel inferior son importantes, pero lo son mucho más las relaciones entre ellos.
¿Pero por qué estructuras disipativas? Los sistemas complejos vivos no presentan una única solución a diversos problemas. Presentan una familia de posibles soluciones que los hace ser adaptativos, plásticos, pero a la vez, inestables. Por ejemplo, para poder sobrevivir los seres humanos necesitamos un rango estrecho de temperatura, agua, comida, etc. Aun así morimos, pero somos autoorganizados, nos reproducimos y evolucionamos hacia la complejidad. Cuando la complejidad ha alcanzado cierto tamaño, el crecimiento y evolución posterior está limitado por lo que yo llamo “restricciones de escala”, y toda evolución posterior tenderá a acumularse en el siguiente nivel de complejidad. Los seres humanos hemos alcanzado ciertos límites prácticos en nuestra evolución. Esto no significa que no continuamos sujetos a las leyes de la evolución, y de hecho, puedo demostrar que estamos evolucionando hacia un estado de mayor dependencia de la comunidad, pero el grueso de aumento en complejidad tiende ahora a acumularse en el siguiente nivel: la población. Si no, basta ver como las ciudades crecen, presentando desafíos de tipo urbanístico que deben ser solucionados para permitir un crecimiento subsiguiente.
Por eso hoy, hoy día de las madres, se me ocurre decirle a mi mamá: feliz día, estructura disipativa que me originó para perpetuarse, en su día. Finalmente solo le digo: Feliz día, mamá.

De como la fe mueve los pesos

Nuestra capacidad para efectuar cualquier acción reside únicamente en la mente. Si usted quiere conquistar el mundo, pero ve el mundo muy grande para ser conquistado, ni lo intente. Hace dos días estaba hablando de esto con un joven en el gimnasio. Lo que usted levante de peso -le dije- depende de lo que usted piense de lo que es muy pesado. Por ejemplo, mire usted a la gente que es hipnotizada para levantar un peso que nunca hubiera imaginado. O, por ejemplo, la madre que el otro día levantó un carro para rescatar a su pequeño hijo de un accidente. Es que la fuerza muscular tiene un límite teórico impuesto por diversos factores, de los cuales el perímetro del miembro es el más importante. Pero la descarga de adrenalina y de impulsos neurales llevan la fuerza a ese límite.
Yo acababa de hacer 8 repeticiones con piernas inclinadas con 600 libras. El joven le quitó la mitad del peso, y comenzó a repetir (intentando sugestionarse): “Esto no pesa”, “pesa más una pluma” etc. etc etc., se agacho, desenganchó las manijas que aseguran el peso, y con toda la aceleración de la gravedad el peso le recogió las piernas hasta toparle las rodillas al pecho. El pobre muchacho se puso primero pálido, luego violeta de la tremenda presión ejercida sobre su abdomen y transmitida hacia la cabeza impidiendo el retorno venoso. Entre tres logramos liberar al pobre muchacho, después de lo cual la conciencia no me dejó tranquilo. Afortunadamente no hubo daño físico. Le pedí disculpas por la enseñanza mal administrada, y me di cuenta de que la declaración es el primer paso de la fe, pero no es suficiente. La fe es la convicción de que lo que no puede ocurrir, efectivamente ocurre. La fe se desarrolla adiestrándola, ejercitándola, visualizando lo invisible obstinadamente, sostenidamente, como si ya hubiera pasado, y creyendo a pesar de las apuestas en contra. Esto es válido en todos los campos del quehacer humano, tanto en los deportes, como si usted quiere, mañana por la noche, conquistar al mundo.

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